lunes, febrero 27, 2012

La Cumbia de Soplaviento

Hace poco estuve recorriendo una de esas bodegas donde se exhiben miles de discos compactos, donde encontré, varias remasterizaciones digitales de música tropical colombiana de los años 50, del catálogo de Discos Fuentes y de otras disqueras que eran desconocidas para mí hasta entonces.

Uno de esos discos es una recopilación de la música de Clímaco Sarmiento (1916 - 1986), un clarinetista, director de orquesta y compositor nativo de Soplaviento, en el departamento de Bolívar en Colombia. Este disco forma parte de una colección de Discos Fuentes que se llama "Una Leyenda".



También estuve buscando información sobre Clímaco en la red, aunque no encontré mucho, esas indagaciones me llevaron a un libro que ya conocía pero que había olvidado. Se trata de una obra de varias crónicas sobre músicos costeños: "Diez juglares en su Patio", de Jorge Garcia Usta y Alberto Salcedo Ramos, que contiene un reportaje dedicado a Clímaco Sarmiento, escrito por el primero de estos y que se titula: "Clímaco Sarmiento, La Muerte del Primer Guerrero".



La crónica de Jorge Garcia Usta sobre Clímaco Sarmiento recibió un Premio de Periodismo India Catalina en 1998. Es un relato conmovedor acerca este gran músico que hoy está casi olvidado, enfocado en la reconstrucción de sus últimos días. En esta entrada comparto con ustedes algunos apartes de este reportaje realizado en Soplaviento y Cartagena en 1986 y simultaneamente pueden escuchar, para acompañar la lectura, esta lista de reproducción con una selección de temas interpretados por Clímaco Sarmiento.



Soplaviento, el poblado natal de Clímaco Sarmiento, está situado sobre el río Magdalena en la región conocida como Canal del Dique, a unos sesenta kilometros de Cartagena y fue allí donde, desde muy niño, Clímaco se obsesionó con un clarinete que le pertenecía a su padre.

Relata así la crónica: "Y el cuento final que echaba para los que se interesaban en su amorío con el clarinete era que entre lo que le enseño su padre, lo que aprendió por cuenta muy suya y las enseñanzas del maestro alemán Vickmer... el clarinete era ya luz en su mano, cosa sabida."

El clarinete le sirvió a Clímaco para ganarse la vida con oficios poco comunes: En la época del cine mudo, formaba parte de una banda que interpretaba, en vivo, la música incidental de las peliculas que llegaban a la región.

Continúa la crónica: "Los mejores años fueron la alegría, la constancia creadora y la furiosa indagación en la vida del pueblo. Peloteros, bohemios, maleantes y prostitutas rodeaban al músico en escenarios populares mientras armaba el estatuto callejero de su música."

Clímaco Sarmiento compuso gran cantidad de cumbias, porros, paseaítos, guarachas y otros ritmos. Fué musico, arreglista y director de las mejores orquestas costeñas de la época. Con el establecimiento de la industria disquera en Colombia, llegó a grabar varios discos con temas propios y de otros compositores, muchos de ellos fueron exitos internacionales.


Después de una larga y fructífera carrera musical, que se prolongó por mas de 50 años, se estableció en el barrio San Fernando, al suroriente de Cartagena. Continuó trabajando en la dirección de la banda de Pello Torres.

Continúa la crónica: "Pero en la soledad de su retiro Sarmiento sabía que se estaba muriendo, en realidad había comenzado a morirse diez años atrás, cuando siendo un asmático crónico, la prohibición médica le impidió que continuara dirigiendo la banda de Pello Torres, imponiéndole una alternativa de atracador callejero: la música o la vida."

En 1984 regresó a Soplaviento a recibir un homenaje:

"En el alborozo del homenaje, Rafael Escalona, el directivo de Sayco, le habló a Sarmiento del pago de una pensión vitalicia como tributo de Sayco a uno de sus más renombrados socios, dueño de una portentosa obra musical...

El monto de la pensión prometida era ridículo, 12 mil pesos, pero serviría para los caramelos de los nietos....

La promesa de la pensión resultó la última burla contra el honor de Clímaco Sarmiento. Durante más de un año, esperaría la llegada del primer pago...

Una tarde mostró las copias de los papeles de la promesa y dijo que no necesitaba esa plata de regalo, pero consideraba que la oferta se había realizado delante de su pueblo. "La palabra de los hombres debe respetarse" dijo. Tres meses después, convencido de la inutilidad de sus reclamos remotos, clausuró sus quejas y se afianzó en su eterna creencia fatalista: el músico popular verdadero se hacía solo y casi siempre moría solo."

Y finaliza el reportaje narrando la escena final de Clímaco Sarmiento:  


Al otro lado de la ciudad, frente al barrio Las Gaviotas, en el claro de un matorral espeso, con la guayabera abierta a la altura del ombligo y con una pierna ligeramente más levantada que la otra, estaba un anciano bocarriba, muerto. Un cordón de maquina de coser, con dos nudos laterales apretaba su garganta. Tenía una gorra. Los ojos permanecían ocultos por unas gafas oscuras. Algunos hombres que iban en bus al centro de la ciudad se bajaron para ir a ver al muerto. el "Negrito" Madrid -director de una de las bandas más populares de Cartagena- fue uno de esos curiosos, pero cuando vio al muerto, abrió los ojos y lanzó un grito:

¡Mierda! Es Clímaco."

1 comentario:

La China sonidera dijo...

que chida vuestra musica!!!!
eschucha la nuestra!!!