lunes, octubre 24, 2011

Vintage Cumbia

Bueno para oxigenar un poco las ultimas entradas que están bastante academicas e intrincadas los dejamos con varias selecciones de Vintage Cumbia, Gaita, Porro, Merecumbé. 



Selección de Radio Cumbia Poder & Porro, interpretadas por las mejores orquestas de los años 50, 60 y 70.

sábado, octubre 22, 2011

¿Muchacho, Quién te Robó tu Mucurita de Barro?

"Nunca supo de registros de propiedad intelectual ni de derechos de autor. De su flauta iban saliendo las melodías y otros que si sabían de letra menuda, se las iban apropiando, registrándolas a nombre de ellos." Jorge Villegas y Armando Grisales en la introducción de Crescencio Salcedo - Mi Vida


Crescencio Salcedo tocando su flauta en las calles de Medellín, hacia 1974

Las sociedades tradicionales que habitaban la cuenca del río Magdalena, a principios del Siglo XX, basaban su economía en cultivos agricolas artesanales, en la pesca y en el comercio de mercancias a través del río Magdalena.

En una de estas poblaciones nació Crescencio Salcedo, donde la música no era un profesión en el sentido moderno del término, era parte de la vida cultural y social. Todos los pobladores de la región, en alguna medida, participaban de la musica que era la principal actividad social. En estas circunstancias los ritmos, los aires y las melodias se transmitían mimeticamente de sitio en sitio y de generación en generación. Por lo que el concepto de autor, en el sentido de que una sola persona era la compositora de determinado tema, no se conocía. La música siempre había estado allí y era de todos. Los conceptos de propiedad intelectual y derechos de autor eran inexistentes en estas culturas. Los músicos interpretaban diferentes variaciones y versiones de un mismo motivo musical, pero nunca se preocuparon de saber quien era el compositor, esa categoría no existía para ellos.


Crescencio Salcedo, desde muy chico, sintió una gran inclinación por la música, hasta el punto de fabricar el mismo sus propias flautas y recogió estos motivos que circulaban de boca en boca por la región.

La Modernidad para la música, llega a la costa colombiana hacia inicios de los años 30 con la fundación de Emisoras Fuentes en Cartagena, que unos años después importa las primeras prensas de discos, iniciando así, su difusión masiva. (Esa historia está más detallada en esta entrada).

Antonio Fuentes y su hermano Curro, fundaron las primeras disqueras en Cartagena de Indias donde grabaron una gran cantidad de grupos de música tradicional costeña, que eran muy abundantes en la zona de la costa atlántica colombiana, la mayoría de estos músicos no habían oido hablar de derechos de autor. Crescencio Salcedo desde muy joven inició sus correrias por toda la Costa atlántica, no tengo la certeza de que haya grabado con Discos Fuentes pero si es bastante seguro que conociera a Antonio "Toño" Fuentes.


Discos Fuentes tiene el mérito de haber internacionalizado la música regional colombiana y publicó varios temas que fueron exito en el exterior. Entre ellos, uno conocido como "La Múcura". Aclaremos que múcura es un recipiente de barro de origen indígena, que sirve para transportar y almacenar agua y otros liquidos. Digamos también, que metafórica o simbolicamente es una representación de lo femenino, más concretamente del vientre de la mujer.



Esta es la letra de la Múcura:

La múcura está en el suelo,
¡ay!, mamá , no puedo con ella;
me la llevo a a la cabeza,
¡ay!, mamá no puedo con ella.

Es que no puedo con ella,
Mamá no puedo con ella.

Muchacha si tu no puedes
Con esa múcura de agua,
Muchacha, llama a San Pedro
Pa que te ayude a cargarla.

¡Ay!, niña ¿quién te rompió
tu mucurita de barro?
Fue Pedro que me ayudó ¿pa que me hiciste llamarlo?

Con estos elementos los lectores pueden interpretar el tema simbólico y humorístico latente en esta canción.

En el relato que Crescencio Salcedo hace de el origen de esta composición, cuenta que el tema de La Múcura, era un motivo conocido desde hacía tiempo y que, cuando tenía 13 o 14 años (hacía 1930),  lo recogió y le compuso una melodía, con su flauta, que interpretaba frecuentemente en las fiestas de la región. Este tema fue escuchado y adoptado por bandas de músicos itinerantes que se encargaron de propagarlo por toda la región. Al cabo de 18 años, la obra fue grabada en 1948 por "Los Trovadores de Barú", un grupo conformado por Discos Fuentes cuyo propietario era Antonio Fuentes. Lucho Bermúdez, también hizo una versión de La Múcura en 1950, interpretada por Matilde Diaz Así fue como "La Múcura" se propagó internacionalmente en el Cáribe y en Mexico donde reconocidos interpretes hicieron su propia versión como se puede ver en esta escena de una película mexicana.


El conflicto surgió cuando el cantante puertorriqueño Bobby Capó la interpretó en 1949, afirmando que era de su autoría. Antonio Fuentes, que había registrado La Múcura, entabló una demanda internacional que ganó, obteniendo, además del derecho a las regalías, una jugosa indemización.

Esta es la versión de la concepción de la Múcura por parte de Antonio Fuentes, según su hija Rosario Fuentes: “En  una  reunión, en su casa, llena de amigos y por consiguiente  de  músicos, que  no le  podían faltar, compuso  "La  múcura". Tenía una tinaja de barro, que en Cartagena llaman Múcura y  la estaban  llenando de trago. Al  intentar levantarla, como estaba tan pesada, Antonio  Fuentes  dijo:  "ay mamá, no puedo con ella"… Y con guitarra  en  mano le fue  creando la melodía. Así compuso Toño la famosísima  ‘Múcura’, la que recorrió el mundo entero” (Colombia  Musical. Una  historia… Una empresa, pág. 33).

Ustedes pueden elegir la versión que prefieran sobre el origen de "La Múcura".

Con este ejemplo se demuestra el conflicto entre dos modos de ver el mundo. Por una parte la visión de las sociedades tradicionales donde no existía la propiedad privada sobre obras inmateriales, estas obras eran parte de su tradición y de su patrimonio cultural colectivo y nadie osaba pensar que era propiedad de una sola persona. Esta visión es la de Crescencio Salcedo, que siempre afirmó que el no era el compositor de nada, que el simplemente recogía motivos que estaban allí, por esa razón ética jamás registró una obra.

Por otra parte está la visión moderna, que convirtió la música en mercancia que genera ganancias y se convierte en objeto de derechos personales, representada en Antonio Fuentes. El conflicto entre estas dos visiones del mundo, aún es tema de controversia en nuestro días, en la época de las redes informáticas y la dinamización del flujo global de los mensajes digitalizados y se promueven leyes para "legalizar" la propiedad privada de la cultura, que solo se crea cuando se comparte.
Cumbia Poder & Porro, elaboró este podcast, donde escucharemos la voz de Crescencio Salcedo afirmando su posición respecto a estos temas, en este podcast se pueden escuchar fragmentos de su obra musical por diversos interpretes. Con estas declaraciones Crescencio se revela no solo como músico, también vislumbramos su aspecto de reflexivo filósofo existencial.


Estas son las palabras concluyentes de Crescencio Salcedo sobre La Múcura



Finalizamos con estas palabras de los autores de: "Crescencio Salcedo - Mi Vida":
"Se fué llevándose mucha música inédita. Paradoja cruel. sus canciones que más gustaban al público no le pertenecían. Otros se las apropiaron. Y las inéditas no encontraban editor."
Y más adelante lamentan amargamente el destino de Crescencio:
"Y como siempre sucede, muerto Crescencio, la nación colombiana, en especial sus instituciones, en un afán inutil por borrar su complejo de culpa, se acordaron del "Compae Mochila". Y, fueron tan pródigos en elogios al muerto, como fueron de mezquinos en apoyar al hombre vivo."

lunes, octubre 10, 2011

El Loco de la Cumbia

En la entrada anterior (Los Pies desnudos de la Cumbia) empezamos a esbozar algunas circunstancias de la vida del músico colombiano Crescencio Salcedo, un personaje singular dentro de la historia de la Cumbia colombiana, por su drama personal, que refleja muchos de los conflictos de la sociedad colombiana, en las primeras decadas del siglo XX, en una cultura predominantemente rural y las tensiones que aparecen cuando irrumpe abruptamente la modernidad y la llamada revolución industrial, con el consecuente debilitamiento de las comunidades tradicionales de pequeños poblados cuyos habitantes eran en su mayoría indígenas, mestizos y descendientes de negros cimarrones.



Ya habíamos resaltado la raíz indigena de Crescencio Salcedo, como lo afirma en este parrafo del libro: Mi Vida: "Ya lo he dicho: Soy hijo de india con indio y no puedo desconocer la grandeza que tiene nuestra patria en cualquier parte del mundo para distinguirse con sentimientos indígenas. Porque no somos españoles ni alemanes mucho menos franceses; ni italianos, etc. Aunque no odiamos a ninguno de estos países, y los sentimos como hermanos, tenemos que hablar también la verdad: no somos raza de ellos sino que somos razas indígenas..." Para Crescencio Salcedo la Cumbia es un rasgo cultural indigena que  se manifiesta en la alegría de la fiesta, la música y la danza.



Recordemos que Crescencio Salcedo nación en Palomino, en una zona conocida como la depresión momposina en la cuenca del río Magdalena; en donde, algunos dicen, se originó la Cumbia. El Magdalena es un rio navegable y en esa época, hacia inicios del siglo XX, cuando no existían las carreteras ni los aviones, era la principal vía de comunicación, lo que le permitía a las poblaciones de la región un gran intercambio comercial y cultural, por medio de diversas embarcaciones que surcaban sus caudalosas aguas (Una de estas embarcaciones es la inspiración de la Cumbia la Piragua de José Barros Palomino).



Desde muy joven, Crescencio Salcedo, quien prefería la libertad de las correrias por el campo a la monotonía de las salas de la escuela, (por eso no sabía leer y escribir), recorría esta región, donde aprendió a navegar y a comerciar a bordo de una de las embarcaciones que surcaban esta parte del rio Magdalena, como lo relata en este fragmento: "Un señor Alemán me escogió en el pueblo para que yo fuera su compañero de navegación, se dio cuenta de que yo era el único joven que podía coger para que fuera su segunda persona en la parte del viaje. Me tocaba, entonces, cuando él se quedaba en el depósito que tenía en Magangué, capitaniar la lancha. Era una lancha grande; una lancha de dos pisos, muy grande, titulada "La Bolívar". El Alemán se llamaba Luis Cassin, le decíamos, "mister Casi"."
Por el Magdalena no solo se transportaba la yuca, el platano, las piñas; también era el canal comunicativo que permitió la propagación de música, costumbres y rasgos entre las poblaciones que atravesaba que le dió un tono y un color caraterísticos a la rica cultura de esta zona del país. La costa Norte de Colombia es una región donde se le da gran importancia a la fiesta como vinculo comunitario. Asi describe Crescencio Salcedo las festividades de su pueblo natal:

"Durante los carnavales, los desembarques son preciosos. Se embarcan todos los disfrazados, arriba del pueblo, en champanes, o sea, en barquetas grandes, y los ve usted, bajando por el río, hasta desembarcar en la parte de abajo del pueblo. Después, siguen todos en línea, danzando por las calles principales de Palomino. Los que tienen modo les van pagando la presentación de sus danzas. El desfile comienza a las 5 de la mañana. El primer llamado a los que van a salir en la danza, lo hacen a las tres de la mañana, los tambores. Son vainas bonitas, graciosas" y agrega: "En las fiestas, siempre, en las tocatas me iba adelante, en todas formas: con el tambor, con flautas, en todo me iba adelante. Ejecutaba una cosa y otra. Si me tocaba cantar, de pique, pues ahí estaba listico y tenía que irme a ensayar. Esa fue mi infancia: peligro de todo el mundo."



Otro de los rasgos singulares de Crescencio Salcedo era su atuendo, además de las flautas y gaitas de caña, que el mismo aprendió a fabricar desde muy niño, sus compañeros inseparables eran el sombrero vueltiao y la mochila tejida, lo que denotaba, aún más, su procedencia indígena. Nunca usó ningún tipo de calzado, porque según sus propias palabras, le gustaba sentir la tierra bajo sus pies. Y así, con los pies desnudos recorrió gran parte de la geografía de la costa norte colombiana y varias ciudades del interior del país. Esa manera de vestir le valieron varios apodos como "El Compae Mochila" o "El Indio Pata en el Suelo". Aunque por esas peculiaridades también lo tildaron de tonto, pordiosero, mendigo y loco. Esta fue la replica de Crescencio a tales aseveraciones en forma de Cumbia: La Cumbia del Pordiosero.




La mayoría de estos temas en video han sido colgados en la red por sonideros méxicanos, que fueron los grandes coleccionistas de la música de Cumbia colombiana durante la segunda mitas del siglo pasado. Muchos de estos sonideros ocultaban o destruían las etiquetas de los discos de vinilo para que nadie supiera el interprete y el título y así quedarse con la exclusividad del tema, esto dificulta la identificación de las obras y de los interpretes. A pesar de que no hay información en la descripcion de este tema en el video, en este caso se reconoce que es de Crescencio Salcedo por el sonido característico de su flauta, por la mención de su apellido, así como la alusión al diario colombiano "El Espectador", habría que hacer una investigación a fondo en los archivos de este diario para entender mejor el incidente que inspira esta Cumbia.

En una próxima entrada escribiremos sobre el espinoso tema de las acusaciones de plagios y robos de derechos de autor que fueron un asunto muy común cuando fueron traídas las primeras prensas de discos a Colombia por Antonio Fuentes y las canciones empezaron a generar lucro e ingresos. En estas discusiones Crescencio Salcedo fue uno de los mayores protagonistas. A esto me refería cuando en el encabezamiento de esta entrada hablaba del choque cultural que representó la irrupción de la industrialización y la mentalidad mercantilista en las sociedades rurales colombianas.

¿Que llevará en la Mochila? Ron y Tabaco!

Los Pies Desnudos de la Cumbia


Hace muchísimos años, hacia 1974, la primera vez que visité Medellín, siendo solo un niño,  me llamó la atención un personaje en pleno centro de la ciudad, que estaba echado en la calle, descalzo, en medio de flautas de caña sobre una tela, mientras la muchedumbre circulaba indiferente por su lado. No pude evitar detenerme y observarlo, recuerdo que sentí un estremecimiento al ver sus ojos desviados por el estrabismo y el rictus deforme de su boca, al interpretar la flauta. Todo el cuadro reflejaba una persona en un lamentable estado de precariedad y abandono. Alguíen me explicó que era un músico muy importante y, en esa época yo no podía comprender el hecho de que una persona que era tan importante estuviera en tan penoso estado. Ese hombre en las callles del centro de Medellín, era Crescencio Salcedo, uno de los personajes más extraños y extraordinarios de la historia de la Cumbia Colombiana, que murió en 1976, en el más completo abandono.


Crescencio Salcedo "el Compae Mochila" como también era conocido, nació en 1913 en Palomino, una pequeña población en el departamento de Bolivar cercana al río Magdalena. Es el compositor (aunque el no hubiera estado de acuerdo con este término) de temas tan importantes y reconocidos mundialmente como: Nunca Olvido el Año Viejo, Mi Cafetal, La Víspera de Año Nuevo y otros más, como: La Múcura, El Hombre Caimán, Santa Marta y Cartagena, cuya autoría le ha sido disputada por otros compositores. La vida de Crescencio Salcedo es tan interesante que creo que vale la pena mirarla con más detenimiento en este blog.

Algunos aspectos de su existencia se conocen hoy, gracias a la labor de un par de investigadores, Jorge Villegas y Hernando Grisales, que grabaron en audio sus testimonios durante el último año de su vida y que, una vez transcritos, publicaron como libro en 1976, el mismo año de su muerte, en Medellín, causada por un derrame cerebral, con el título de Crescencio Salcedo: Mi Vida (Ediciones Hombre Nuevo, Medellín, 1976). Este libro presenta el autorretrato de un indio que dedicó su vida a la música y cuya ética vital está muy alejada de la avaricia y la codicia que caracterizan al hombre moderno.

Para la época en que lo vi, Crescencio, que ya estaba muy enfermo, se ganaba la vida vendiendo flautas y gaitas que el mismo fabricaba, el precio de esos instrumentos de caña, incluía un lección introductoria como lo atestigua este aviso que utilizaba como publicidad.


Vale la pena retomar algunas frases del libro para tratar de entender la vida de Crescencio Salcedo para entrever que no solo era un músico inspirado, también vislumbramos en sus palabras una delicada filosofía existencial.

Estos son algunos apartes del libro donde Crescencio se refiere a la Cumbia:"... La Cumbia es de un origen completamente nuestro, de los viejos indios. ¡Claro! En la evolución de tambores, en sus festejos, cogían la flautito de millo, un instrumento adecuado para ejecutar fácilmente ciertas melodías, y en ella encontraron la facilidad de esa Cumbia; y le llamaron Cumbia porque en ellos habían ciertas cosas ligeras. La Cumbia en sí es una evolución bastante hábil de los indios.
  
Ellos buscaron siempre aquélla frase ¡Cumbia! Que se refiere a un instrumento que le dicen zambumbia. Entonces, para no repetir aquel nombre de instrumento, en vez de decir zambumbia pusieron Cumbia. Esto era en el dialecto de ellos, que quería decir a lo que se refiere la Cumbia: gozar..."

Las grabaciones de sus temas realizados por el propio Crescencio no son faciles de conseguir. Encontramos este video en Youtube que presenta la Cumbia Tipicismo.



Continúa Crescencio su reflexión acerca de la Cumbia: "... Nadie llevaba esa historia, antes. Por el contrario, cuando se hablaba de nuestros ritmos, la gente creía que aquello era lo más ridículo del mundo. Que aquello no era nada hablando de música. Que aquello eran bailes de indios, decía la gente por su demasiada ignorancia. ¡Ah, esos son bailes de indios! 
Haciéndoles como menosprecio sin querer reconocer el valor de lo que es nuestra vida rítmica. Ahora yo no sé por qué quieren reputarse tanto como autores de ellos cuando antes rechazaban estos ritmos, haciendo ver que el indio no tenía ningún mérito..."

En otra entrada seguiremos con la historia de Crescencio Salcedo y la firmeza de sus ideas ante la existencia, por las que muchas veces fue calificado de loco.


El libro de la vida de Crescencio Salcedo está disponible digitalmente en la Biblioteca Luis Angel Arango, en este enlace