lunes, octubre 10, 2011

Los Pies Desnudos de la Cumbia


Hace muchísimos años, hacia 1974, la primera vez que visité Medellín, siendo solo un niño,  me llamó la atención un personaje en pleno centro de la ciudad, que estaba echado en la calle, descalzo, en medio de flautas de caña sobre una tela, mientras la muchedumbre circulaba indiferente por su lado. No pude evitar detenerme y observarlo, recuerdo que sentí un estremecimiento al ver sus ojos desviados por el estrabismo y el rictus deforme de su boca, al interpretar la flauta. Todo el cuadro reflejaba una persona en un lamentable estado de precariedad y abandono. Alguíen me explicó que era un músico muy importante y, en esa época yo no podía comprender el hecho de que una persona que era tan importante estuviera en tan penoso estado. Ese hombre en las callles del centro de Medellín, era Crescencio Salcedo, uno de los personajes más extraños y extraordinarios de la historia de la Cumbia Colombiana, que murió en 1976, en el más completo abandono.


Crescencio Salcedo "el Compae Mochila" como también era conocido, nació en 1913 en Palomino, una pequeña población en el departamento de Bolivar cercana al río Magdalena. Es el compositor (aunque el no hubiera estado de acuerdo con este término) de temas tan importantes y reconocidos mundialmente como: Nunca Olvido el Año Viejo, Mi Cafetal, La Víspera de Año Nuevo y otros más, como: La Múcura, El Hombre Caimán, Santa Marta y Cartagena, cuya autoría le ha sido disputada por otros compositores. La vida de Crescencio Salcedo es tan interesante que creo que vale la pena mirarla con más detenimiento en este blog.

Algunos aspectos de su existencia se conocen hoy, gracias a la labor de un par de investigadores, Jorge Villegas y Hernando Grisales, que grabaron en audio sus testimonios durante el último año de su vida y que, una vez transcritos, publicaron como libro en 1976, el mismo año de su muerte, en Medellín, causada por un derrame cerebral, con el título de Crescencio Salcedo: Mi Vida (Ediciones Hombre Nuevo, Medellín, 1976). Este libro presenta el autorretrato de un indio que dedicó su vida a la música y cuya ética vital está muy alejada de la avaricia y la codicia que caracterizan al hombre moderno.

Para la época en que lo vi, Crescencio, que ya estaba muy enfermo, se ganaba la vida vendiendo flautas y gaitas que el mismo fabricaba, el precio de esos instrumentos de caña, incluía un lección introductoria como lo atestigua este aviso que utilizaba como publicidad.


Vale la pena retomar algunas frases del libro para tratar de entender la vida de Crescencio Salcedo para entrever que no solo era un músico inspirado, también vislumbramos en sus palabras una delicada filosofía existencial.

Estos son algunos apartes del libro donde Crescencio se refiere a la Cumbia:"... La Cumbia es de un origen completamente nuestro, de los viejos indios. ¡Claro! En la evolución de tambores, en sus festejos, cogían la flautito de millo, un instrumento adecuado para ejecutar fácilmente ciertas melodías, y en ella encontraron la facilidad de esa Cumbia; y le llamaron Cumbia porque en ellos habían ciertas cosas ligeras. La Cumbia en sí es una evolución bastante hábil de los indios.
  
Ellos buscaron siempre aquélla frase ¡Cumbia! Que se refiere a un instrumento que le dicen zambumbia. Entonces, para no repetir aquel nombre de instrumento, en vez de decir zambumbia pusieron Cumbia. Esto era en el dialecto de ellos, que quería decir a lo que se refiere la Cumbia: gozar..."

Las grabaciones de sus temas realizados por el propio Crescencio no son faciles de conseguir. Encontramos este video en Youtube que presenta la Cumbia Tipicismo.



Continúa Crescencio su reflexión acerca de la Cumbia: "... Nadie llevaba esa historia, antes. Por el contrario, cuando se hablaba de nuestros ritmos, la gente creía que aquello era lo más ridículo del mundo. Que aquello no era nada hablando de música. Que aquello eran bailes de indios, decía la gente por su demasiada ignorancia. ¡Ah, esos son bailes de indios! 
Haciéndoles como menosprecio sin querer reconocer el valor de lo que es nuestra vida rítmica. Ahora yo no sé por qué quieren reputarse tanto como autores de ellos cuando antes rechazaban estos ritmos, haciendo ver que el indio no tenía ningún mérito..."

En otra entrada seguiremos con la historia de Crescencio Salcedo y la firmeza de sus ideas ante la existencia, por las que muchas veces fue calificado de loco.


El libro de la vida de Crescencio Salcedo está disponible digitalmente en la Biblioteca Luis Angel Arango, en este enlace