sábado, febrero 13, 2010

Danza nocturna: el porro y la fiesta de La Candelaria en Barrancabermeja.

Este año empieza con varias festividades que se realizan en diferentes lugares del país. En Barrancabermeja, centro de encuentro de muchas culturas, de diferentes identidades que se reúnen en una ciudad, se celebro durante, dos días, la fiesta el de la virgen de la Candelaria, la virgen morena, al son del porro. Este ritmo llega a la ciudad petrolera proveniente de las sabanas de Sucre, Córdoba y Bolívar. Al igual que el fandango que se realiza cada año para festejar la llegada del año nuevo, este evento es organizado por las diferentes colonias que vienen de estos lugares. El fandango es música, lugar de festejo, alegría. Es una danza nocturna, popular y mestiza, bailado por parejas que se mueven en el sentido contrario al de las agujas del reloj. A pesar de los tiempos, aun se conservan algunas costumbres como la bailar a la luz de la vela. Esto se explica porque anteriormente en las zonas indígenas y campesinas no había luz eléctrica, entonces la gente para llegar donde estaba tocando la banda se alumbraba con mechones, una vez comenzaban a bailar tenían que seguir alumbrándose con los mechones encendidos, de ahí quedo la tradición.

El Baile viene de la época de los esclavos, ellos hicieron sus bailes cantados, ponían a uno de ellos a improvisar versos a cantarle a los que ellos se imaginaban mientras otro grupo le contestaba un estribillo y alrededor de su grupo, bailaban dando vuelta alrededor de ellos. También tiene su origen en los indígenas quienes danzaban alrededor de una hoguera, de un enfermo o de una imagen. El fandango en sus principios era acompañado por un conjunto de gaita con sus respectivos tambores y maracas, luego de la colonización estos instrumentos fueron remplazados por las bandas de música, en donde se imponen los instrumentos de vientos como los clarinetes. Según los golpes que se le dé al Bombo o tambora, instrumento que impone el ritmo Africano, se escucha un porro Palitiao o un porro Tapao. Por el lado europeo, o sea el danzón introductorio, se asemeja a la música que bailaban las clases altas. Este danzón no lo baila el pueblo y, mientras suena, los bailarines alistan sus velas. El porro Palitiao o pelayero, “se inicia con ocho compases de danza que los viejos pelayeros llaman introducción, melódica y rítmicamente esta parte se parece mucho a un danzón (se dice que el primer director de banda en el Sinú fue un cubano).” Por otro lado, el porro tapao se caracteriza por ser más urbano, de arreglos fijos y determinantes y admite el baile de parejas cogidas o agarradas, éste puede ser cantado. Es más estructurado, a diferencia del Palitiao que tiene muchas improvisaciones, es un porro que se puede llevar a una partitura.


Estas expresiones son el reflejo del hombre sabanero, que lleva la nostalgia de su tierra y también la alegría. Cuando escucha una María Varilla o un Binde se extasía y no sabe de nada más. Cuando se escucha un porro ya no hay penas ni dolores, no hay cabida para pensar en el trabajo, solo para regocijarse en esa rueda de baile. Así que la próxima cita será en el Fandango de Fin de Año, en “la 24”, o frente a los legendarios Pipatón y Yarima para honrar a la Virgen Morena. Y ahora “guapipi, se prendió la fiesta. Los dejo con la famosa Maria Varilla intepretada por la Banda Barranqueña 26 de Abril.